La aceituna y Grecia

La aceituna y el aceite de oliva. El fruto secular de la Antigüedad griega y el elixir de dioses y hombres. En ningún lugar la aceituna ha sido tan venerada como en Grecia, su patria. El primer olivo que hizo brotar Atenea en la roca de la Acrópolis y el olivo salvaje que Hércules plantó en la antigua Olimpia, constituyen mitos vivos que resuenan profundamente en el alma de estas tierras. 

En el mundo helénico, la aceituna y el aceite de oliva se vincularon con los dioses y los héroes, se arraigaron en la tradición popular y constituyeron elementos inseparables de la civilización griega, definiendo la conciencia y la identidad de los hombres. Con la sabiduría de los siglos, estos presentes divinos se convirtieron en custodios de los valores eternos, guardianes de una tradición que trasciende las fronteras geográficas de Grecia, expandiéndose no únicamente por el Mediterráneo sino por todos los rincones del mundo, abarcando todo el planeta.